Washington D.C vio nacer a
uno de los caníbales más despiadados de la historia de Estados Unidos: Halmiton
Howard Fish llegó al mundo el 19 de mayo de 1870, nadie se imaginó que este
pequeño niño asesinaría a decenas de niños y disfrutaría comérselos.
Albert Fish, nombre con el que se autodenominó éste asesino,
provenía de una familia con antecedentes penales: Su madre escuchaba voces por
la calle y tenía alucinaciones; 2 de sus tíos estuvieron internados en un
psiquiátrico, un hermano estaba demente y otro era alcohólico.
Su madre lo envió a un orfanato cuando tenía 5 años donde lo golpeaban y
azotaban, pero fue en esas circunstancias donde descubrió que el disfrutaba del
dolor y que los golpes le provocaban orgasmos.
El pasado de su infancia le habían afectado, Albert se sentía atraído por el
sadomasoquismo, se divertía infligiendo dolor a los demás y sobre todo a él
mismo. Coleccionaba todo lo relacionado con asesinos en serie y caníbales, con
los que se sentía seriamente identificado.
SU COMIENZO
En 1882 a la edad de 12 años comenzó a tener prácticas homosexuales y visitaba
baños públicos donde podía ver a chicos desnudos. Con 20 años de edad Albert
ahora radicaba en Nueva York y afirmaba que se había vuelto prostituto y que
violaba a muchachos jóvenes.
Él mismo se infligía castigos masoquistas automutilándose, frotaba su cuerpo
desnudo contra rosas con espinas, se encajaba agujas en la pelvis y en los
órganos genitales.
Su madre astutamente le arregló un matrimonio con una mujer nueve años menor que
él. Procrearon seis hijos: Alben, Anna, Gertrude, Eugene, Jhon y Henry Fish.
Duarante el año de 1898 trabajó como pintor de casas y afirmó que abusó
sexualmente de al menos cien niños, generalmente menores de seis años de edad.
Mientras tebía sexo con un hombre retrasado mental, Albert intento castrarlo,
pero el hombre se asustó y huyó. En ese momento de su vida disfrutaba tanto de
ser golpeado y azotado, que visitaba burdeles ya que ahí era común que
practicaran el sadomasoquismo. En alguna ocasión aseguró ser Jesucristo y que
el mismo Dios le ordenaba cometer sacrificios humanos.
LA PESADILLA DE UNA FAMILIA
El 25 de mayo de 1928, Edward Budd colocó un anuncio en el New York World que
decía “Hombre joven de18 años, desea posicionarse en el país. Edward Budd, 406
West 15th Street”.
El 28 de mayo de 1928 Fish, entonces con 58 años de edad, visitó a la familia
Budd en Manhatan, Nueva York bajo pretexto de contratar a Edward. Se presentó a
sí mismo como Frank Howard, un granjero de Farmingdale, Nueva York. Al llegar,
conoció a la joven hermana de Budd: Grace, que contaba con 10 años de edad.
Albert prometió contratar al joven y le dijo que enviaría por él al cabo de
algunos días. En su segunda visita accedió a contratar a Budd, entonces
convenció a sus padres, Delia Flanagan y Alben Budd, de dejar que Grace le
acompañase a una fiesta de cumpleaños aquella tarde en la casa de su hermana.
Fish se alejó de ahí aquel día, con Grace, pero jamás regresó.
Seis años después, en noviembre de 1934, una carta anónima fue enviada a los
padres de la niña lo que condujo a la policía hacia Albert Fish.
“-Estimada Señora Budd. En 1894 un amigo mío fue enviado como asistente de
plataforma en el barco de vapor Tacoma, el Capitán John Davis. Viajaron de San
Francisco a Hong Kong China. Al llegar ahí el y otros dos fueron a tierra y se
embriagaron. Cuando regresaron el barco se había marchado. En aquel tiempo
había hambruna en China. La carne de cualquier tipo costaba de 1-3 dólares por
libra. Así tan grande era el sufrimiento entre lo más pobres que todos los
niños menores de 12 años eran vendidos como alimentos en orden de mantener a
los demás libres de morir de hambre. Un chico o chica menores de catorce años
no estaban seguros en las calles. Usted podía entrar a cualquier tienda y pedir
corte en filete o carne de estofado.
La parte del cuerpo desnudo de un chico o chica sería sacada y lo que usted
quisiera sería cortado de él. El trasero de un chico o chica la cual es la
parte mas dulce del cuerpo era vendida como chuleta de ternera a un precio muy
alto. John permaneció ahí durante mucho tiempo adquiriendo gusto por la carne
humana. A su regreso a N.Y. robó a dos chicos uno de 7 y uno de 11 años de
edad. Los llevó a su casa los despojó y desnudó y los ató a un armario.
Entonces quemó todo lo que ellos portaban. Varias veces cada día y cada noche
los azotó -los torturó – para hacer su carne buena y tierna. Primero mató al
chico de 11 años de edad porque tenía el trasero más gordo y por supuesto una
mayor cantidad de carne en él. Cada parte de su cuerpo fue cocinado y comido
excepto la cabeza, huesos e intestinos. Fue asado en el horno (todo su
trasero), hervido, asado, frito y estofado. El chico pequeño fue el siguiente,
fue de la misma manera. En aquel tiempo, yo vivía en la calle 409 E 100 cercana
a la derecha. El me decía frecuentemente cuan buena era la carne humana, que
decidí probarla.
El domingo 3 de junio de 1928, yo le visité en el 406 W calle 15. Le llevé un
pote de queso -fresas. Almorzamos, Grace se sentó en mi regazo y me besó.
Decidí comerla. Con el pretexto de llevarla a una fiesta. Usted dijo que sí,
que ella podría ir. La llevé a una casa vacía en Westchester que yo ya había
escogido. Cuando llegamos, le dije que se quedara afuera. Ella recogió flores,
subí y me quite mis ropas. Yo sabía que si no lo hacía las habría de manchar
con su sangre.
Cuando todo estuvo listo, me asomé a la ventana y la llamé. Entonces me oculté
en un armario hasta que ella estuvo en la habitación. Cuando ella me vio
completamente desnudo comenzó a llorar y a tratar de correr escaleras abajo. La
atrapé y me dijo que se lo diría a su mamá. La desnudé. Pateó y me rasguñó. La
estrangulé y entonces la corté en pequeños pedazos para poder llevarme la carne
a mis habitaciones. La cociné y comí. Cuan dulce y tierno fue su trasero asado
en el horno. Me llevó nueve días comer su cuerpo entero estaba deliciosa,
carnosa y jugosa. No la violé aunque podría haberlo hecho si lo hubiera
deseado. Murió virgen, concluyó el manuscrito.
LOGRARON DAR CON SU PARADERO
La carta fue la clave principal para la detención de Albert Fish puesto que en
ella se encontraba un pequeño símbolo con el que lograron dar con su paradero.
Un testigo le dijo a la policía cual era el apartamento donde este se
hospedaba. Wiliam King espero fuera de la habitación hasta que Fish regresara.
Sorprendentemente Fish accedió a ir a la comisaria para ser interrogado pero a
la salida del edificio amenazó a King con una navaja en cada mano, no logró
nada pues Wiliam lo desarmó y lo llevó a la policía.
Cuando lo interrogaron no negó el asesinato de Grace Budd, diciendo que él
pretendía ir a la casa a asesinar Edwar Budd, hermano de Grace.
También confesó que escuchaba voces que le decían cosas, y cuando no las
comprendía trataba de interpretarlas con sus lecturas de la Biblia…” Entonces
supe que debía ofrecer a uno de mis hijos en sacrificio para purificarme ante
los ojos de Dios de las abominaciones y los pecados que he cometido” -declaró
Fish.
EL FINAL DE SUS CRÍMENES
El juicio de Albert Fish por el asesinato premeditado de Grace Budd comenzó el
lunes 11 de marzo de 1935 en White Plains, New York, con Frederick P. Close
como juez y como abogado fiscal de distrito Ellbert F. Gallagher. James Dempsey
fue el abogado defensor de Fish.
El juicio duró diez días. Fish alegó locura y clamó el haber escuchado voces de
Dios ordenándole matar a los niños.
Numerosos psiquiatras testificaron acerca de los fetichismos sexuales de Fish,
incluyendo coprofagia, urofilia, pedofilia y masoquismo, pero existía desacuerdo
en determinar cuál de ellos determinaba la locura de Albert. El jefe experto de
la defensa Fredric Wertham, un psiquiatra especializado en desarrollo infantil
y que realizaba exámenes en las cortes criminales de Nueva York, afirmó que era
un demente.
Fish llegó a la prisión en marzo de 1935 a la edad de 65 años y fue ejecutado
el 16 de enero de 1936 en la silla eléctrica en la correccional de Sing Sing.
Entró a la cámara de ejecución a las 11:06 p. m. y fue declarado muerto tres
minutos después. Justo antes de que se accionara el interruptor afirmó: “No sé
aún por qué estoy aquí pero aun así la pesadilla se acabó para siempre”.