miércoles, 28 de septiembre de 2016

Grabación audio real del Exorcismo de Anneliese Michel (No para personas sensibles)



Anneliese Michel nacida el 21 de septiembre de 1952, falleció el 1 de julio de 1976. Una mujer alemana presuntamente poseída por varios demonios, entre ellos Hitler, Lucifer o Caín. Sufrió durante 10 meses y 2 veces por semana el ritual del exorcismo según el rito romano autorizado siempre por la iglesia católica, experiencia que la llevó a sufrir hasta la muerte con solo 23 años. En la autopsia se concluyo que murió por deshidratación y desnutrición. No hubo ningún control médico durante los rituales de exorcismo. Al final sus padres y los dos sacerdotes fueron acusados de homicidio por negligencia y condenados a seis meses de prisión, con suspensión de tres años de libertad condicional. Las películas El exorcismo de Emily Rose y Réquiem se han basado en el caso de Anneliese Michel ...

A continuación escucharán una grabación de audio real obtenida durante uno de los rituales de exorcismo, existen mas de 60 grabaciones de audio que registran cada uno de los rituales practicados a Anneliese Michel, hasta el último que se le practicó el mismo día antes de su muerte.

Fuente de Información: PasarMiedo.com

El jinete sin cabeza

Resultado de imagen para jinete sin cabeza

Un cliente habitual de la cantina, llegó aquel día pidiendo a sus amigos unos pesos para llevar a su hijo enfermo con el doctor. Pero aquellos bribones encontraron en la desgracia de su compañero, un motivo para seguirse divirtiendo, uno de ellos le dijo: -No tenemos ni un peso, pero le comparto un secreto. Dicen que si monta al caballo negro que corre por la loma y logra domarlo, lo llevará a la cueva de su antiguo amo, que está llena de oro. Y puede agarrar lo que quiera para su chamaco-.
Por supuesto aquello era mentira, lo habían inventado en ese momento, para burlarse de su amigo. Pero el otro andaba tan desesperado que se enfiló a la loma, y sobre la rama de un árbol, esperó al caballo y se dejó caer sobre él. Con tanto relinchido y movimiento, la cabeza del hombre quedó colgada en aquella misma rama y su sangre cubrió completo los ojos del animal. La bestia emprendió la carrera, con el cuerpo del hombre a cuestas, sus manos habían quedado bien sujetas al pelaje y en unos segundos ambos cayeron por el despeñadero. Hombre y bestia estaban ahora unidos por un lazo de sangre y muerte, no se sabía cuál era uno y cual el otro.
La sangre corría como un rio salvaje, haciendo grietas en la tierra seca, que la succionaba como si estuviera sedienta, se llenó de burbujas y en un momento comenzó a arder, entre el fuego intenso, ambos cuerpos fueron tragados por la tierra.
Los sujetos no hablaron de lo sucedido a nadie, pero; en el amanecer de cada siguiente día, encontraron sobre alguna puerta la quemadura de una herradura.
La séptima noche después de lo ocurrido, entre las rocas de la cañada, un eco insistente les crispaba los nervios. Parecían cascos de caballo, que avanzaba a trote lento, dando tiempo a que todos lo escucharan, alcanzaron a divisar a lo lejos, una bola de fuego que bajaba por la loma, así que todos se fueron a refugiar a sus casas. Desde alguna pequeña grieta entre las paredes, los mirones vieron un inmenso caballo negro, cuyas patas y crin eran solamente llamas y exhalaba fuego… obedecía las ordenes de un jinete sin cabeza, que lo llevó a través de todas las puertas marcadas, y salieron cargando seis cabezas, con las que luego alimentó a la gran bestia, dejando atrás solamente los cuerpos calcinados de los impertinentes bromistas.
Dicen desde entonces en aquel pueblo: “Quien no tenga intención de ayudar a un alma en desgracia, será decapitado por el jinete sin cabeza y su cuerpo convertido en cenizas por el fuego del infierno, que el caballo negro lleva consigo”.